Por qué importa
Una calificación crediticia es el pasaporte a los mercados de deuda. Es el requisito previo de una primera emisión de bonos o sukuk, determina el precio que exigen los inversores y abre la puerta a inversores institucionales cuyos mandatos excluyen el papel sin calificar. En MENA y el CCG, los emisores recurren a los mercados de bonos y sukuk para diversificarse frente al crédito bancario, y la primera pregunta de toda entidad estructuradora es si el emisor está calificado, y por quién.
Las agencias publican sus metodologías, pero el resultado depende aún de lo que se muestra a los analistas y de cómo responde la dirección. Los emisores de la región suelen reunir las fortalezas que valora una agencia, como la posición de mercado, los ingresos contratados y el apoyo de los accionistas, pero las presentan mal: datos históricos incoherentes, ausencia de proyecciones, un gobierno corporativo real en la práctica pero sin documentar. La calificación refleja entonces las lagunas del expediente y no el crédito. Otra limitación es el techo soberano: la calificación en moneda extranjera de un emisor suele estar limitada al nivel de la calificación del país en que opera, o muy cerca de él.
El asesoramiento en calificación trabaja del lado del emisor. No influye en el juicio independiente de la agencia; se asegura de que ese juicio se forme con información completa, coherente y bien explicada. Los socios de Orion han desarrollado su carrera a ambos lados de la mesa. El servicio contrasta el resultado probable con los propios criterios de la agencia antes de iniciar el proceso, prepara el paquete de información y a la dirección, y acompaña al emisor durante el comité, la publicación y las revisiones anuales posteriores.